03/10/2026 19:32 h.

Salud mental y adicciones en la adolescencia: dos realidades hiperconectadas

Comparteix

Semana de la salud mental del 5 al 9 de octubre 2026

A menudo hablamos de salud mental y de adicciones como si fueran dos temas completamente separados: por un lado, la ansiedad, la tristeza, el estrés o las dificultades en el día a día; y de la otra, el consumo de alcohol o cannabis, el uso abusivo de pantallas, los videojuegos, las apuestas... Aun así, la realidad está mucho más entrelazada de lo que parece. Los problemas relacionados con el consumo pueden afectar la salud mental y, a la vez, determinadas situaciones de malestar emocional o de salud mental pueden estar relacionadas con el inicio o el mantenimiento de un consumo.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la salud mental y los trastornos por consumo de sustancias están estrechamente relacionados y que hay que tener en cuenta esta relación en la prevención y la atención.

Cuando hablamos de adicciones o de usos problemáticos, a menudo ponemos el foco en los riesgos: qué daños pueden causar, como afectan el cuerpo, el cerebro o la vida cotidiana. Esta información es necesaria, pero también es importante mirar qué factores, situaciones, necesidades o malestares pueden estar interviniendo en esta conducta y que ha llevado al adolescente a iniciar o mantener este consumo o esta conducta, incluso cuando ya no la desea o le genera consecuencias negativas.

Y es precisamente en este “antes” cuando podemos entender mejor la relación entre la salud mental y las adicciones.

En esta Semana de la Salud Mental, queremos hablar de las adicciones, no como un problema aislado de “malas decisiones” o de “malas influencias”, sino teniendo en cuenta también su relación con la salud mental de los y las adolescentes.

Para profundizar en esta realidad, la campaña de este año consta de dos artículos temáticos sobre salud mental, consumo de sustancias y uso problemático de pantallas. A pesar de tratarse de dos conductas diferentes, pueden estar relacionadas con situaciones de malestar emocional y compartir oportunidades de prevención, apoyo y acompañamiento.

Preguntarnos qué hay detrás de una conducta, es el primer paso para prevenirla y acompañarla.